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Alrededor de 70 participantes asistieron al Taller Introductorio de Análisis de Riesgos Ambientales y Sociales en los procesos crediticios que se desarrolló el 21 de noviembre en Quito y el 23 de noviembre en Guayaquil, Ecuador. El taller fue organizado por ONU-REDD, la Iniciativa Financiera de ONU Medio Ambiente y el Proyecto Ecobanking de INCAE Business School, en colaboración con ASOBANCA, el Ministerio del Ambiente de Ecuador, PNUD Ecuador y el Eco Business Fund. El énfasis del taller fue la capacitación aplicada a la financiación de proyectos forestales y ganaderos en miras a la reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques.


Que el taller se haya llevado a cabo en Ecuador no es casualidad. Ecuador es uno de los gobiernos firmantes de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques (2014), que promueve estrategias para alcanzar la deforestación cero al 2030. Así, entre las acciones nacionales para aportar a este objetivo se destacan el Programa Socio Bosque y el Programa Integral Amazónico de Conservación de Bosques y Producción Sostenible, entre otras.


La diversa y activa participación de 13 instituciones financieras locales y dos organismos de control del sistema financiero en el taller tampoco es una coincidencia. A nivel mundial y bajo el liderazgo de los principales grupos financieros, el interés por minimizar el impacto de los riesgos ambientales y sociales en los procesos de gestión de crédito y de regulación relacionados al sector ambiental y forestal es creciente.

 

taller ecuador banca nov 2017 2

 

En este contexto:


1. ¿Qué son los riesgos ambientales y sociales?

Un riesgo ambiental se define como la eventualidad de que una actividad económica determinada ocasione impacto negativo con respecto al medio ambiente. Por su parte, un riesgo social es la eventualidad de que una actividad económica determinada genere efectos negativos en el ámbito social.

Pese a que estos riesgos derivan de procesos ambientales o sociales distintos a la naturaleza del negocio de intermediación financiera, se traducen en riesgos de carácter financiero.

 

2. ¿Cómo los riesgos ambientales, de manera particular, podrían afectar a la institución financiera?

Un riesgo ambiental puede afectar a una institución financiera que otorga financiamiento, principalmente, de dos formas:

- Cuando altera el flujo de caja de sus clientes, incidiendo en su capacidad de pago tanto de capital como de intereses de la operación crediticia otorgada.

A manera de ilustración, si en el giro de negocio de una inversión de plantación forestal comercial financiada, el prestamista es suspendido por la autoridad ambiental por no haber cumplido con la normativa ambiental-forestal vigente, se trata de un riesgo ambiental.

Como consecuencia de la no producción y comercialización de materias primas maderables y no maderables, el flujo de ingresos del negocio o la fuente de repago del prestatario podría verse afectada. Consecuentemente, la capacidad de pago del cliente podría restringirse, y también la recaudación de recursos por parte del prestamista.

Es decir, los efectos de un riesgo ambiental podrían dar lugar a menor capacidad de pago del prestatario.

- Cuando afecta a la garantía utilizada para apalancar la operación financiera.

Si el terreno (activo) utilizado como garantía o colateral para apalancar la operación de crédito mencionada anteriormente es afectado de un desastre natural ocasionado por el cambio climático, como por ejemplo una inundación, se trata de un riesgo ambiental.

Por lo que en el caso de que el prestatario de manera recurrente vea su capacidad de pago limitada, el banco podría optar por la opción de ejecutar la garantía (de conformidad con las cláusulas establecidas en la contratación del financiamiento). Sin embargo, dado que el colateral fue afectado por un desastre natural el valor real del activo podría ya no ser el mismo.

Es así que los costos financieros de tomar posesión de la garantía existente para la entidad financiera podrían ser superiores al valor del financiamiento otorgado, generando un efecto financiero negativo al prestamista.

 

3. ¿Cómo las instituciones financieras podrían mitigar los efectos negativos de los riesgos ambientales y sociales?

La adopción del Sistema de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS) es una respuesta.

El SARAS es un conjunto de políticas, directrices, mecanismos, herramientas y procedimientos creados para: identificar, categorizar, evaluar, mitigar, dar seguimiento y control, e implementar mecanismos de participación y reclamos, y políticas de divulgación de los riesgos ambientales y sociales relacionados con las actividades económicas financiadas por una entidad financiera.
Entre las políticas a definirse está el listado de exclusión, que establece el tipo de proyectos u operaciones a las cuales las entidades financieras no podrán prestar recursos.

En lo que corresponde al enfoque ambiental, entre las actividades no financiables relacionadas al sector forestal, se destacan:
- Operaciones comerciales y de compra de equipo de tala para uso en bosques húmedos tropicales primarios.
- Producción o comercio de madera u otros productos forestales gestionados de forma no sostenible.

Es así que el SARAS permite una valoración desde la perspectiva social y ambiental de los proyectos a ser financiados por un banco. A su vez, el SARAS es una ventana para definir estrategias de mitigación de deforestación y degradación de bosques, y un mecanismo para gestionar transferencia de conocimiento y tecnologías. Finalmente, un SARAS implementado de forma apropiada se convierte en una herramienta para acceder a nuevas fuentes de fondeo para las instituciones financieras.

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